Perpetuar la memoria

Tan sólo unos años atrás, ante la inminente pérdida de uno de mis seres queridos más cercanos, me lamentaba de no poder recordarlo de la manera como hubiese querido. Es decir, que con la frecuencia que, tras su inhumación en un cementerio ubicado en las afueras de la ciudad donde residíamos tanto él como yo, pudiera yo visitar su tumba para así volver a sentir, aunque fuera de una manera imaginada, su cercanía y así tener también la oportunidad de hablarle o rezarle, dejarle mensajes sobre lo mucho que lo extrañaba, renovar aquellas flores que desde la última vez que las coloqué ya sólo eran unos mustios pétalos devorados por la maleza que tímidamente se asomaba por los bordes de la fría lápida.

Ese lamento tenía una razón de ser. La distancia que separaba el mencionado camposanto del lugar de mi residencia era bastante considerable y el desplazamiento hasta él me demandaba una abrumadoara cantidad de tiempo por el largo trayecto a recorrer y por la dificultad que en materia de movilización tenía que afrontar. No era fácil, pues, emprender dicha peregrinación hasta la tumba de ese ser querido con la frecuencia que yo hubiese querido, pues si se tiene en cuenta además los impedimentos derivados de mis compromisos laborales y familiares, sólo podía hacerlo unas pocas, pero muy pocas veces al año. Me limitaba, entonces, a conformarme con las pocas fotos que de él pude conservar y ante las cuales de vez en cuando elevaba una oración o encendía una vela, sobre todo en aquellas fechas especiales que, estando en vida, siempre celebrábamos con entusiasmado afecto.

Eran las vagas acciones que yo hacía para perpetuar su memoria. Y poner su nombre a uno de mis hijos, claro está.

Pero ahora todo es diferente. Ahora cuento con un recurso práctico y moderno que la tecnología de internet me ha permitido utilizar para conmemorar, celebrar y recordar permanentemente a ese ser amado, sin necesidad de desplazarme a ninguna parte y desde la comodidad de mi hogar o simplemente desde donde quiera que yo me encuentre: hablo de un Monumento Conmemorativo en línea, con el cual rindo tributo permanente a su memoria, pues me permite visualizar con frecuencia su historia de vida, su fotografía y además incluir fotografías y videos familiares, recuerdos, mensajes y encender una vela cada vez que sienta la necesidad de hacerlo.

Todos deberíamos elevar un Monumento Conmemorativo a esos seres queridos que ya no están con nosotros.

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